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Concepto de barrio

Los cincuenta y nueve barrios

26-08-2016 | 05:08:10 PM

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barrio Galeano

Investigación periodística: Néstor Sabatino

 

Generalmente se define a un barrio como la subdivisión de una ciudad o pueblo, que suele tener una identidad propia y sus habitantes poseen un sentido de pertenencia.-

 

En términos generales, su origen se puede deber a:

una decisión administrativa, un desarrollo inmobiliario, un devenir histórico.-

Muchas veces estos conceptos navegan dificultosamente entre la ambigüedad conceptual y los problemas de delimitación.

 

De todos modos, el barrio configura un área urbana geográficamente diferenciable y mayormente destinada a residencias habituales; aparece como un refugio de la comunidad.-

 

En este concepto de comunidad se encuentran ciertos atributos básicos.

Hay un grupo de personas e instituciones localizadas en un área determinada, pero además, hay un desarrollo de un tipo de cultura específica o modo de vida particular, lo que se denomina “comunidad cultural”, definida como un conjunto de sentimientos, formas de conducta, vínculos y ceremonias .-

 

Es no sólo “ actividad económica y asociación humana, sino también un lugar en el que se centran los recuerdos, tanto individuales como de grupo. Es más, la comunidad tiene la cualidad de la duración, que representa una acumulación de experiencias de grupo que vienen del pasado y se extienden a través del tiempo, aunque los individuos vayan y vengan siempre” (Anderson, 1965) .-

 

 

Los barrios rochenses.

 

Trasladados al escenario de la ciudad de Rocha, lo primero que es necesario interrogarse es respecto al origen de sus barrios.-

En términos generales, y salvo poquísimas excepciones, los mismos surgen de una mera acción especulativa inmobiliaria.-

La abundante existencia de tierras suburbanas, conjuntamente con una actitud prescindente de las autoridades que, por la vía de no exigir el cumplimiento estricto de las normas al respecto, facilitaron la acción de muchos propietarios e hicieron que éstos, muchas veces acicateados por sectores profesionales afines , vieran como próspero el negocio de la subdivisión en solares de sus propiedades cercanas.-

 

En el año 1944, en ocasión de la visita a Rocha del Arquitecto Juan Scasso y un grupo de alumnos de la Facultad de Arquitectura, el citado profesional, confiesa “...estar asombrado de la cantidad de barrios que rodean a Rocha. Formuló consideraciones contrarias a esa expansión llevada a cabo por intereses particulares y que acarrearán serios problemas a los gobiernos municipales. Manifestó asimismo que es verdaderamente extraña la cantidad de predios baldíos que existen en la planta urbana de la ciudad, lo que causa una seria desvalorización, diciendo que sin duda las autoridades han de estudiar y resolver ese problema...” (La Palabra, 18.10.944).-

 

Fraccionados en su mayoría en la década del 20 y aún antes, permanecieron baldíos durante mucho tiempo, debido a la abundancia de solares a la venta y a la escasa población demandante, simplemente ocupados por algunos chacreros que, alejados unos de otros, eran habituales ocupantes con anterioridad al loteo de esas tierras, promoviendo una mínima densidad urbana.-

 

Lentamente, los barrios van cambiando en término de tamaño, de número de habitantes, de límites, que nunca son geográficos sino culturales, así como también de un número de espacios o lugares significativos.-

 

Normalmente, un barrio debe contar con establecimientos y edificios distintivos que lo diferencian del resto de los barrios. Además de monumentos o construcciones específicas, cada barrio cuenta con uno o un par de negocios representativos de cada rubro, con la Escuela , una Policlínica, un Centro comunal, con plazas , con calles y avenidas diferenciadas de las demás, etc. . Además, un barrio cuenta esencialmente con una actitud de vida que tiene que ver con las tradiciones de la gente que allí vive y que son claramente diferentes a las de la población de otro barrio.-

 

Todo eso no se hace por decreto ni de un día para el otro. Es necesario todo un paciente proceso donde se va conformando una entidad viva, que se basa en vínculos de parentesco y vecindad. Los barrios de Rocha fueron tejiendo esa trama, en base a la permanencia y el conocimiento mutuo a lo largo de varias generaciones. En ese devenir tienen encuentros cotidianos, fiestas, recordaciones y duelos propios, reconocen señales y símbolos identificatorios que , a veces, pasando desapercibidos a los extraños, van generando una conducta que los diferencia de otros barrios y del resto de la ciudad, adquiriendo a menudo un cierto sentimiento de rivalidad o competencia.-

 

Todo este camino que fueron transitando nuestros barrios, afrontan nuevos tiempos, donde la sociedad moderna, la división abrupta entre lo urbano y lo rural, la precariedad en el trabajo, la respuesta a sus necesidades que la gente no encuentra en su vecindario, son amenaza seria a ese sentido de comunidad de que se hablaba anteriormente.-

 

Mucho tendrán que hacer las nuevas generaciones a fin de revertir estas tendencias.

Al fin de cuentas los conceptos que se han vendido manejando , no son otra cosa que intangibles valores. La identidad, el sentido de pertenencia, el parentesco,la historia y la tradición común, el vecindario, pueden no estar presentes en las encuestas y planificaciones, pero son a todas luces el sostén de una comunidad barrial.

La gente no elige su lugar de vida solo en base a sus conveniencias, su comodidad, o al precio de la tierra, como si fueran lugares donde ir a hacer turismo. Tiene en cuenta también estas cosas. Y para alentarlo, a falta de raíces , se le tendrá que informar sobre sus raíces, su historia, su origen; frente a espacios urbanos que se extienden sin razón alguna , la valorización de lo que existe, propendiendo a su mayor densidad poblacional; frente a la globalización, las políticas a escala barrial o local; frente a la exclusión , la inclusión, en una desarticulación de la “cultura de la intrascendencia”, la precariedad,el inmediatismo, la ética débil, el desarraigo.-

 

No es tarea fácil ni rápida, pero no hay otra, si se quiere luchar con el gran “no lugar” de la ciudades modernas.-

 

Defendiendo al barrio, defenderemos al espíritu de nuestros vecinos, que se resisten a contaminarse con estos efectos del modernismo,y mantienen todavía enhiestas algunas de sus más caras tradiciones culturales.

Son los que quieren seguir tomando mate en sus veredas.-