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Recopilación histórica de Rocha - Aporte del Sr. Néstor Sabatino

Historia de los barrios del Hospital

06-12-2017 | 02:12:07 PM

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hospital

Algunos trillos rumbo al monte ribereño, gente en busca de leña en la lucha de la diaria supervivencia, y muy pocas cosas más eran las señales apenas visibles de aquella desocupada zona del suroeste rochense.

El proceso, a través del cual pasa a constituírse en una zona suburbana poblada, tiene que ver con las siguientes etapas:

a) la creación del Departamento, cuyas primeras autoridades se disponen a dar solución al viejo y dilatado problema del Ejido de la ciudad.-(1881)

b) La consiguiente adjudicación de terrenos de chacras a distintos pobladores y antiguos poseedores del lugar , otorgándosele reconocimiento y escritura definitiva; la salida fiscal de las propiedades ahora debidamente mensuradas.- (1883 - 1886)

c) la construcción del Hospital de Caridad, a través del esfuerzo de los vecinos organizados. (1886 -1888).

d) El casamiento “in extremis” del Gral Florencio Pacheco, su muerte(1899) y posterior ocupación y reparto de sus propiedades en la zona por algunos de sus herederos.( 1910 / 20)

El Ejido.

Empecemos por la influencia fundamental de aquella voluntad de los rochenses de constituirse en un Departamento independiente.

Consideraban la autonomía administrativa y política un factor decisivo a la hora de encarar los principales problemas que afligían a los habitantes de estas comarcas, como el del Egido.

Era este asunto no resuelto una rémora de la Villa de la colonia: la enorme zona que rodeaba la planta urbana, que tal como lo establecían las Leyes de Indias, configuraba un espacio de propiedad comunal que serviría como reserva para las futuras necesidades de expansión de una población destinada a crecer.

Pasaron los años y ese espacio fue ocupado paulatinamente por distintos actores; ello al efectuarse de manera espontánea, ilegal y desordenadamente fue la causa de cotidianos conflictos de intereses.

La decidida acción de las primeras autoridades, como Pedro Lapeyre, con la ayuda del Gobierno Central y la dirección técnica del Arq. Luiggi Andreoni y del Agrimensor local Pedro Duguet, lograron llegar a una forma de entendimiento que permitió dejar a todas las partes satisfechas.

De esta forma, algunas de esas familias adjudicatarias fueron ocupando sus legítimas posesiones. Se establecerán entre otros lugares, en esta zona aledaña al arroyo que hoy nos ocupa.

Un espacio cercano al centro, con aguas cristalinas y abundantes; montes frescos que aliviaban en mucho los veranos de la Villa; en resumen fue ese pronuciado declive quien vió transitar a muchos vecinos a las chacras y quintas , como las de Piñeiro,Peire,etc, para el disfrute de sus “recreos”. Bucólicos paseos, animadas tertulias, criollos y abundantes almuerzos donde concurrian las familias más representativas de la ciudad.-

Pero no fue más que ello: una ocupación provisoria con especial énfasis en las jornadas veraniegas.-

El Hospital.

Precisamente en una de esas chacras – en la orilla más céntrica de la zona – delimitada al Este por la calle de circunvalación llamada por entonces Avenida Colón, propiedad de la sucesión del antiguo vecino Antonio Zaizar, fue que puso sus miras la Comisión de médicos y vecinos, para construir allí el futuro Hospital de Caridad.

Era conocida como la vieja chacra “del Calero”.-

A juicio de los mismos, era ese un lugar apropiado por su cercanía y su condición de predio aireado, lleno de oxígeno y verde, con agua al alcance de la mano tal como lo requerían los preceptos “higienistas” de la época.

Una vez realizada la compra de esa primera hectárea cuadrada, la tarea inicial fue cercarla, utilizando para ello, una distinguida reja mandada hacer para la Plaza Independencia; se consideró al final que la misma era más útil en el predio del futuro Hospital que en el paseo público.-

La base fundacional del primer establecimiento sanitario de la ciudad fueron unas piezas de servicio para administración y recepción y dos salas (hombres y mujeres) para la atención de los enfermos, con unas 8 camas cada una.

Hacia el fondo, en la pendiente del terreno se construyó un aljibe, una habitación grande destinada a depósito y cocina y más atrás dos letrinas.-

El hospital,aunque terminado, no funcionó hasta 10 años después (1898) cuando el País lograba un período de paz interior a la vez que se conseguían recursos indispensables para ponerlo en actividad, como ser un Presupuesto y un Reglamento de Funcionamiento.

Nuevas mejoras debieron hacerse por entonces para lograr abrir sus puertas. Pero de todos modos se fue generando en el entorno de la zona un movimiento nuevo con funcionarios que iban y venían, pacientes y sus familiares, más los proveedores habituales, carreros con leña o agua, carniceros , jardineras de los panaderos, carros de los quinteros con sus verduras, entre otros.

Algunos de estas personas y familias vinculadas con el Hospital fueron los primeros pobladores que habitaron la zona para estar cerca de su trabajo.

De especial recuerdo fue la casilla destinada a “Casa de Aislamiento”, algo alejada del edificio central hacia lo que hoy es la Av. 1 de agosto, la cual fue conocida como el “Lazareto de Pacheco”.-

El Gral. Florencio Pacheco.

Varios espacios que conforman lo que hemos denominado “los barrios del Hospital”, fueron oportunamente adjudicados a un viejo protagonista rochense de las luchas civiles del siglo XIX: el General Florencio Pacheco.

Nacido en San Luis en 1836, obtuvo sus reconocimientos militares hasta llegar al generalato, en los campos de batalla.

Antecedentes familiares y convicción personal lo llevaron muy joven a participar en la Revolución de Venancio Flores; participó más tarde en la célebre “Revolución de las lanzas” impulsada por Timoteo Aparicio, donde ganó sus primeros galones como Capitán por su lucimiento en la Batalla de Manantiales. Con ese grado participó en la llamada “Revolución Tricolor”, lo que provocó que fuera dado de baja del Ejército, para más tarde ser reintegrado al mismo por Lorenzo Latorre y nombrado más tarde sub delegado de Policía de Rocha.

A fines del siglo, el viejo luchador rochense se encontraba viejo y enfermo.

En circustancias algo confusas - que incluso mereció la remoción en su cargo del Juez de Paz de Rocha - se casó “in extremis” con la Sra. Juana Inchausti. Algunos días después de este hecho - el 19 de marzo de 1899 – el General falleció en la ciudad de Rocha.

En décadas posteriores, a medida que fueron dilucidándose los trámites sucesorios, se hicieron varios fraccionamientos en la zona. El primero, en los años 20, fue el “Barrio Gral. Pacheco”, desarrollado a partir del acceso hacia lo que se conoce como la “Picada de los Prudente”.

El segundo, el “Barrio Juana Inchausti de Pacheco” en el año 1932 y luego se proyectó el “Barrio Cecilio Costa”, que lleva el nombre de un antiguo Administrador del Hospital, a la vez hijo de la Sra Juana Inchausti.-

Fraccionado entonces este espacio de la ciudad en base a una unidad de tres barrios, comienza un largo proceso de poblamiento de los mismos, condicionado como es lógíco, por la abundancia en la oferta de tierra suburbana loteada, frente a una demanda reducida.

No son tierras muy adecuadas para quintas, por lo tanto fueron sus primeros pobladores empleados, funcionarios del hospital, dependientes de comercio de la zona céntrica, más carreros, changadores y usufrutuarios de los múltiples recursos del Arroyo.

De poca o nula actividad comercial , ya que las casas de ese tipo preferían las ventajas de la Avenida Colón y el camino al Paso de la Cruz.-

Un conjunto raleado de vecinos, diseminados entre solares de pronunciadas pendientes, fueron soportando los rigores de los inviernos llovedores que ponían a la miseria las escasas calles afirmadas.-

El Hospital, ahora manejado por el Ministerio de Salud Pública, aumentaba en servicios y para ello sumaba nueva infraestructura.

Pronto se hace necesario atender a los niños de la zona y surge la Escuela No.45.

La muchachada del barrio ocupa sus tardes en practicar fútbol en el gran descampado atrás del Hospital; llega la hora de fundar su primera institución deportiva, y a partir de entonces el bravo y aguerrido “Tabaré”, será un reconocido ícono del barrio.-

El Banco de Seguros del Estado elige el barrio Cecilio Costa para levantar un complejo de viviendas; las calles del centro se prolongan abriéndose paso en su descenso hasta el corazón mismo de la barriada.

Los últimos años han traído para la misma, importantes mejoras en sus vías de tránsito que le han puesto orden y modernidad al libre albedrío de sus aguas pluviales, cambiando sustancialemente el aspecto de este rincón rochense.

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